miércoles, 4 de enero de 2012

El primer día de Boudou al frente de Presidencia


El vicepresidente Amado Boudou pasó por Casa Rosada donde firmó el acta que lo designa a cargo del Poder Ejecutivo durante los días de licencia médica de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que enfrenta una operación para la extracción de un tumor en la tiroides.

Luego, Boudou se dirigió a un despacho del Banco Nación que fue reacondicionado para ser usado por el mandatario en ejercicio, debido a que la oficina de Casa de Gobierno destinada al vicepresidente no está en buenas condiciones edilicias.

Por tal motivo, el vicepresidente de la entidad bancaria, Rafael González, le cedió la propia a la que le cambiaron las alfombras y le reubicaron algunos muebles.

Allí, mantiene la primera reunión del día con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino.

Durante los 20 días de licencia de la jefa de Estado, Boudou no tiene prevista una agenda fija, se espera que en los próximos días mantenga reuniones con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y de Industria, Débora Giorgi.

También se estima que se reúna con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y con la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.

Asimismo, no se descarta que por orden de la mandataria, Boudou anuncie nuevas zonas de ajuste en los servicios públicos, en el marco del programa de ajuste fiscal denominado “Sintonía Fina”.

En tanto, Carlos Zanini, Julio De Vido y su hijo Máximo Kirchner seguirían de cerca al mandatario al que asistirán ante cada decisión que deba ser tomada.

Boudou retomará el contacto con Cristina recién después de las 72 horas posteriores a la intervención quirúrgica.

martes, 3 de enero de 2012

Unos 120 mil bahienses vieron el paso del Dakar

  El paso del Rally Dakar por la ciudad marcó un récord sin precedentes para la historia local. Unos 120 mil bahienses coparon las calles de la ciudad para presenciar el evento, según lo expresado por el subsecretario de Coordinación municipal, Silvio Rauschemberger.

     El funcionario comunal se mostró sorprendido por la masiva concurrencia apostada a los largo de 27 kilómetros por diferentes calles de nuestra ciudad, ya que en los afiches que publicitaban la visita del rally más convocante, se estimaba la presencia de 60 mil espectadores, número que finalmente se duplicó.
     "Tuvimos la posibilidad de recorrer el tramo por donde pasaban los vehículos y fue impresionante el caudal de gente en las calles, tanto en el Camino Parque Sesquicentenario, ruta 35 o a lo largo de Cabrera y Sarmiento" dijo.
     También destacó que a pesar de la masividad del evento no se registraron incidentes, salvo la atención que requirieron tres espectadores que debieron ser atendidos por deshidratación en alguna de las cinco ambulancias provistas por el municipio.
     Desde el punto de vista comercial, Rauschemberger comentó que tomó contacto con los propietarios de diferentes bares y restaurantes que abrieron sus puertas durante el evento, y que no se registró un incremento considerable de las ventas, aunque sí un movimiento constante, al igual que en los 20 carritos de comida ubicados en diferentes puntos.
     Luego se refirió a los operativos de control del tránsito en las diferentes cuadras implicadas para el paso de los competidores y afirmó que no se registraron inconvenientes en ese sentido, ya que el personal dispuesto para dichas tareas apeló al diálogo con los vecinos.
     También dijo que la organización del evento fue elogiada por las autoridades de la competencia y periodistas de la cadena televisiva Fox Sports, la cual transmite la carrera para varios países.
     "Los franceses llegados a la ciudad para controlar el paso de los vehículos se manifestaron muy a gusto con la recepción y con la organización realizada", dijo.
     Luego afirmó que "demostramos que Bahía Blanca está preparada para recibir eventos de trascendencia internacional, porque tanto el comportamiento de los espectadores, que se mostraron muy entusiasmados con los competidores, como el compromiso de las 550 personas que participaron en los operativos de seguridad fueron excelentes", manifestó.
     Luego manifestó su conformidad por la interacción del público con los pilotos, ya que aproximadamente un 90% de los competidores frenó en Alem y Córdoba para sacarse fotos con los espectadores en incluso intercambiar algunas palabras.
     Por último agradeció al personal que se involucró para participar del evento "desde los traductores hasta la policía, e incluso los más de 100 voluntarios que oficiaron de banderilleros realizaron sus tareas con mucha responsabilidad", afirmó.

domingo, 25 de diciembre de 2011

BAHIA BLANCA LE RENDIRA HOMENAJE A CARLOS DI SARLI EN EL 109 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO


El próximo 07 de enero de 2012 a las 10:30 hs  se colocara una plaqueta en homenaje al 109 aniversario del nacimiento de CARLOS DI SARLI en el monumento a su figura ubicado en la calle Yrigoyen al 600  de esta ciudad, evento este enmarcado en el ciclo “BAHIA BLANCA NO OLVIDA” que lleva adelante la productora Dandy producciones a cargo de JOSE VALLE, dicho homenaje consistirá en la colocación de una imagen del genial pianista con una descripción de su vida y obra.
CARLOS DI SARLI: “NO HABRA NINGUNO IGUAL, NO HABRA NINGUNO”
Pianista, director y compositor (Bahia Blanca 7 de enero de 1903 – Olivos  12 de enero de 1960)
Nacio en  la casa sita en la calle  San Martín 48 y su infancia y juventud la vivío en la casa  de la calle Buenos Aires(Hoy  Irigoyen,) número 511 , de Bahia Blanca.
Nadie como él supo combinar la cadencia rítmica del tango con una estructura armónica, en apariencia sencilla, pero llena de matices y sutilezas, impuso un sello propio, un perfil musical diferente que se mantiene inalterable en toda su prolongada trayectoria.
Dos tangos de su autoría son considerados clásicos del género. El primero es en homenaje a su maestro Osvaldo Fresedo y se llama “Milonguero viejo”; el segundo es un reconocimiento a su ciudad natal, “Bahía Blanca”. No son sus únicas creaciones, pero son las más memorables. Tan memorable como su famosa mano izquierda, “su zurda milonguera” , como dijera un crítico, esa zurda que le otorgaba al sonido del piano un toque distintivo y distinguido, pleno de sutilezas y matices. La mano izquierda de Di Sarli se reconocía por esa manera de decir, de acentuar, de modula
El Señor del Tango fue absolutamente respetuoso de la melodía y el espíritu de los compositores de su repertorio, adornando de matices y sutiles detalles la instrumentación orquestal, apartándose de la falsa contradicción que existía entre el tango evocativo tradicional y la corriente vanguardista.
Los cantores en tiempos del sexteto, fueron por orden de participación: Santiago Devin, Ernesto Famá, Fernando Díaz, Antonio Rodríguez Lesende, Roberto Arrieta e Ignacio Murillo.
El primer cantor de la orquesta fue Roberto Rufino, a quien lo siguieron Antonio Rodríguez Lesende, Agustín Volpe, Carlos Acuña, Alberto Podestá, otra vez Roberto Rufino, nuevamente Alberto Podestá, Osvaldo Cabrera, por tercera vez Roberto Rufino, otra vez Alberto Podestá, Jorge Durán, Raúl Rosales, por cuarta vez Alberto Podestá, Osvaldo Cordó, Oscar Serpa, Mario Pomar, nuevamente Oscar Serpa, Roberto Galé, Roberto Florio, y finalmente Jorge Durán otra vez y Horacio Casares.
La imagen suya, sentado frente al piano con sus lentes ahumados y su leve sonrisa se transformó en un clásico.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Los intendentes no respaldan a Moyano

El líder camionero Hugo Moyano mantiene su postura. El Gobierno nacional y la propia Presidenta también. Las posturas continúan y desde el kirchnerismo creen que el líder de la CGT debe “sincerar” sus intenciones.
Es que esta semana el diputado Carlos Kunkel teorizó lo que piensa el oficialismo: Moyano debe renovar mandato a mitad del año que viene y necesita el apoyo de todos los gremios que se distanciaron del camionero cuando éste se quedó del lado del gobierno.
A pocas horas del discurso en la cancha de Huracán, Moyano recibió el apoyo de Luis Barrionuevo, de la CGT Azul y Blanca, y de Gerónimo “Momo” Venegas, titular de las 62 Organizaciones Peronistas y de la UATRE, muy distanciados ambos del Gobierno nacional.
Pero el descontento del camionero también se hizo visible cuando sus diputados, entre ellos su hijo Facundo, decidieron no firmar el dictamen por el Estatuto del Peón Rural, recientemente sancionado.

Sin embargo, el sindicalismo no quiere romper del todo y esta semana el líder de los canillitas, Omar Plaini, asistió al acto que Cristina Fernández encabezó en Lomas de Zamora.
Aunque también se debe aclarar que Plaini mantiene una buena relación con el intendente de ese distrito, Martín Insaurralde.
La embestida con el Gobierno de Moyano disparó la reacción de los intendentes de la provincia de Buenos Aires, quienes no tardaron en marcarle la cancha.
“Si el PJ Bonaerense es una cáscara vacía, algo de responsabilidad debe tener, porque él mismo lo conducía”, subrayó el jefe comunal de Ituzaingó, Alberto Descalzo.
Además, habló de que sea CFK la conductora: “Tiene que decidir si va a conducir el partido”, señaló, y concluyó que “para nosotros el partido es una herramienta de construcción política y electoral, y Cristina la conductora del movimiento nacional y popular, lo cual es más importante”.
En intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, fue más duro: “Moyano tiene muy poco consenso en el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires”, y cuestionó: “Cómo va a manejar un partido una persona que no tiene consenso para conducir con los consejeros, con los intendentes, con los compañeros, pero tampoco con la sociedad”.
Por su parte Hugo Curto, de Tres de Febrero y gremialista de la UOM, comentó que él no ve una ruptura en la relación, pero aclaró: “No creo que estén en condiciones de enfrentar a un Gobierno que les dio todo”.

Alicia Kirchner elogió el trabajo de las Madres en la lucha por los derechos humanos

“Las Madres de Plaza de Mayo son el paradigma de la dignidad, la coherencia y la constancia en la lucha popular por los derechos humanos”, resaltó la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, luego del homenaje realizado por las organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos a la agrupación que lidera Hebe de Bonafini.
La titular de la Corriente de Liberación e Integración Nacional (Colina), una de las organizaciones que convocó al “abrazo popular” a las Madres en la Plaza del Congreso, enfatizó que “ellas no sólo pelearon contra la dictadura genocida que se llevó a 30 mil compañeros, sino también contra las políticas neoliberales que condenaron a la marginalidad, la exclusión, el hambre y la miseria a millones de compatriotas”.
“En casi 35 años de trayectoria representan un ejemplo contundente de perseverancia en la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y equitativa”, añadió la titular de la cartera social.
Asimismo, subrayó que “las Madres demuestran que el amor siempre vence al odio y que los pueblos sólo se movilizan cuando tienen esperanza. Desde 2003, con la llegada de un modelo nacional y popular al gobierno, miles y miles de hombres y mujeres comenzaron a salir a las calles a defender un proyecto que los incluye a todos”.
“Y allí siempre estuvieron las Madres para acompañar y respaldar un modelo de país con producción y trabajo y mayor distribución de la riqueza en pos de una mejor calidad de vida para los 40 millones de argentinos”, concluyó Alicia Kirchner

Carlos Mujica "el cura de los desprotegidos"



Nació el padre Carlos Mujica. Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació en Buenos Aires, el 7 de octubre de 1930. Fue el tercero de los siete hijos del matrimonio formado por Adolfo Mugica (ex-diputado conservador del período 1938-42, y ex-ministro de Relaciones exteriores del presidente Arturo Frondizi en 1961) y Carmen Echagüe, hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires.
En su historia ... personal es importante anotar que a fines de 1954 comenzó a colaborar pastoralmente con el padre Iriarte en las misiones a conventillos y casas de la parroquia Santa Rosa de Lima, de la que éste era párroco. Su acercamiento e intención de llegar a esta gente lo marcaría meses más tarde de un modo definitivo. El reconoce haber participado "del júbilo orgiástico de la oligarquía por la caída de Perón. Una noche fui al conventillo como de costumbre. Tenía que atravesar un callejón medio a oscuras y de pronto bajo la luz muy tenue de la única bombita, vi escrito con tiza y en letras bien grandes: 'sin Perón no hay Patria ni Dios. Abajo los cuervos' (= curas)". "La gente humilde estaba de duelo, y si la gente humilde estaba de duelo, entonces yo estaba en la vereda de enfrente".
Conoció a Gustavo Ramus, Fernando Abal Medina y Mario E. Firmenich, futuros fundadores de la organización armada peronista "Montoneros". Con ellos, participó en Santa Fe en una misión rural en 1966. Dos frases escuchadas por los misioneros marcaron hondo al padre Carlos y las repetía con frecuencia: una viejita que dijo a una misionera "A mí, ¿qué me vienen a hablar de Dios si me estoy muriendo de hambre?"; y un hachero que dijo "yo soy la alpargata del patrón".
Estando en París, Mugica conoció por carta la existencia -el nacimiento- del Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo, y envió su adhesión incondicional. También inició su colaboración en el Equipo Intervillas, fundado el 2 de agosto de 1968 gracias a la dedicación de Jorge Goñi, también "cura villero".
Su participación cada vez más activa en el MSTM lo llevó a agudizar el enfrentamiento con el Arzobispo coadjutor Juan Carlos Aramburu quien prohibió a todos los sacerdotes de la Arquidiócesis manifestarse públicamente en cuestiones políticas (prohibición que no parecía concernirle a él mismo), y que causó profunda reacción en varios grupos sacerdotales como el de Tucumán, aunque el grupo MSTM Capital obedeció esta orden.
El viernes 2 de julio de 1971, una bomba estalló en la casa de Gelly y Obes 2230, pero aunque la bomba afectó edificios y automóviles (la propiedad privada que tanto defendían los adversarios del P. Carlos), nadie resultó herido. Fue en este momento que en un reportaje el P. Carlos pronunció su clásica frase: "Nada ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia, luchando junto a los pobres por su Liberación. Si el Señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición". Las amenazas continuaron, y dos hombres irrumpieron en el piso donde se encontraba el cuartito del P. Mugica pero no pudieron concretar nada ya que éste se encontraba en un encuentro de los MSTM en Córdoba.


El 11 de mayo, sábado, de 1974, a las 8 y cuarto de la noche, y cuando Mugica se disponía a subirse a su coche Renault 4-L azul, matrícula C-542119, estacionado junto a la iglesia de San Francisco Solano, en la calle Zelada, 4771, donde había celebrado misa, fue tiroteado por un individuo con bigotes achinados, que se bajó de un coche estacionado muy cerca. Este personaje sería Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la lopezreguista Triple A, luego jefe de custodia de Manuel Fraga Iribarne, en España. Cinco disparos, de ametralladora "Ingram M-10", le afectaron el abdomen y el pulmón. El tiro de gracia lo recibió en la espalda.
Pudo haber sido un “niño bien” pero eligio otro rumbo para su vida,dedico su vida y su obra pastoral a los pobladores de la villa de Retiro


Juan Manuel Abal Medina, secretario general del peronismo en 1972. “Ezeiza fue un quiebre del cual no logramos reponernos”

–Cuando lo nombraron secretario general del Movimiento Nacional Peronista (PJ) en 1972, usted tenía 27 años. ¿Cómo estaban el peronismo y el país en ese momento?
–Era el gran auge de ideas de reivindicación social que hacen eclosión en el mundo y cobran fuerza en nuestro país a partir del Cordobazo. En el marco nacional, el sector político y social mayoritario venía arrastrando una larga persecución y proscripción. Estos fenómenos se suman y dan los explosivos 70, en los cuales las reivindicaciones generales se encarnan en la Argentina como más violencia, en una sociedad herida por los gobiernos militares y gobiernos civiles títeres de las FF.AA. y de la oligarquía. El peronismo vivía esta época con la decisión muy fuerte de que había que romper como fuera el círculo de la proscripción. Esto es lo que hace que la propuesta de lucha armada encontrase un ámbito favorable...
–Situación fogoneada por el propio Perón. El llamaba “formaciones especiales” a los grupos armados de la juventud.na12fo02.jpg (8441 bytes)
–Sí, así los llamaba, tuvo contacto con ellos. El único sector que tenía contacto con el general, al margen de las estructuras orgánicas del movimiento, eran los Montoneros. Ellos tenían contacto directo con el general y mucho trato con Isabel.
–Su hermano Fernando fue cofundador y primer jefe de Montoneros. ¿Cómo era su relación con él?
–Fernando era dos años menor que yo. Murió a los 23 años. Eramos muy amigos y, de los seis hermanos, los dos más politizados. Todos estudiamos en el Nacional Buenos Aires y teníamos una cercanía muy grande. Estábamos en sectores políticos muy distintos: yo venía del nacionalismo tradicional y Fernando estaba en el grupo que lideraba el padre Carlos Mujica, la juventud estudiantil católica del Nacional Buenos Aires. Al igual que Gustavo Ramus, que Firmenich. Fernando vivía en casa de nuestros padres, hasta que un buen día anuncia que se va de viaje sin dar mayores explicaciones, y ahí le perdimos la pista. Muchos años después supe que se había ido a Cuba a entrenarse militarmente. Después de eso, lo volví a ver tres o cuatro veces, pero del viaje a Cuba me enteré después de su muerte.
–En 1974, en un reportaje en Descamisado, Firmenich y Norma Arrostito relataron los detalles del secuestro y muerte del general Pedro Eugenio Aramburu y revelaron que fue su hermano Fernando quien lo mató. ¿Qué sintió al enterarse?
–Fue una conmoción. Me asombró, más allá de que Aramburu siempre me pareció una figura nefasta. En el peronismo tuvo un enorme eco favorable, si bien la violencia no es justificable bajo ningún punto de vista.
–Pero la violencia era la moneda de negociación política en esa época...
–La respuesta del peronismo, Montoneros incluido, a la violencia del régimen era inevitable. El general decía que si no atacábamos desde todos los frentes posibles al régimen nos iba a mantener afuera, con una persecución de la cual Aramburu era una figura emblemática. En aquella época no se había vivido aún el genocidio, pero Aramburu no fue mejor que Videla. No hubo campos de concentración pero hubieron bombardeos en una plaza llena de gente, hubieron fusilamientos de civiles porque sí. Esto no justifica el crimen. Pero existía un contexto político donde el peronismo se sentía jaqueado. El propio Perón difundió una carta tremenda que envió a los montoneros y decía que era absolutamente falso que haya expresado disgusto por un hecho que deseaba la inmensa mayoría del pueblo argentino.
–El sindicalismo también vivía una conmoción importante. ¿Cómo mantenía su relación con todos los sectores sindicales?
–José Ignacio Rucci y Lorenzo Miguel eran los hombres fuertes. Y el problema mayor eran los colaboracionistas encabezados por Rogelio Coria. Yo me apoyé fundamentalmente en los metalúrgicos, más allá de la buena relación, de afecto, que tenía con Ongaro y Guillán de la CGT de los Argentinos. La batalla que dimos fue apoyar a los metalúrgicos en contrade los colaboracionistas hasta que logramos expulsar a Coria. Mi relación con Lorenzo y con Rucci era muy cercana.
–¿Cómo era Rucci?
–Un tipo absolutamente pasional, muy mal político, de muy poca formación, un peronista absoluto pero con un pensamiento fascistoide. Y de una enorme lealtad al general: eso era el punto de coincidencia que nos permitía trabajar juntos. Con don Héctor (Cámpora) nunca se quisieron mucho. Eran los dos extremos. Cuando el general decidió que Cámpora sea su delegado, Rucci se puso como loco y se produjo un enfrentamiento que no terminó a los tiros de milagro. Cuando estábamos haciendo el congreso para elegir candidato a Cámpora en el hotel Crillón, Rucci quería levantarlo a balazos. Después pidió perdón de mil maneras, reconoció que había estado mal, pero el episodio fue muy duro.
–Más allá de la candidatura, ¿qué papel desempeñó Cámpora?
–Fue una figura encomiable. Y había sido vilipendiado, tratado como una figura oscura y era la negación de eso. Tenía una trayectoria notable y una formación política de un cuadro de primer nivel. Fue muy importante.
–La foto del primer regreso de Perón, el 17 de noviembre de 1972, hace pensar que el de Rucci fue el paraguas más oportuno de esta historia...
–Era lógico. De los cuatro que éramos el comando del regreso, dos venían en el vuelo, don Héctor y Lorenzo, y dos lo recibimos al pie de la escalerilla, Rucci y yo. Las cosas estaban extremadamente difíciles. Le dábamos el informe a Perón mientras íbamos bajando la escalerilla del avión. Se produjo toda una situación confusa y peligrosa. Los militares mandaron a Ezequiel Martínez y a Edgardo Sajón, que era el duro en las negociaciones. Y por el peronismo hablamos Cámpora y yo. Tuvimos seis o siete reuniones a lo largo del día. Ellos decían que no estábamos presos pero que, por seguridad, no podían dejar que Perón se moviera. Nos paró la policía en la puerta. Volvimos y se decidió el paro general activo de la CGT, con movilización hacia Ezeiza. Los militares nos estaban encerrando en un callejón que podía desembocar en un desastre. Nosotros temíamos por la seguridad de Perón, y también por su salud...
–¿Ustedes ya tenían datos sobre el deterioro de la salud de Perón?
–No. En realidad, la salud del general se deteriora después.
–¿No era previsible que Perón se iba a morir pronto?
–Para nada. Hay que tener en cuenta que el general era relativamente joven: en 1972 tenía 75 años. Era vital, aparentaba tener una salud impecable. No había por qué pensar que su salud no estaba bien. Sí lo supieron López (Rega) e Isabel. Los primeros síntomas de complicación se presentaron en febrero de 1973: Perón estaba siendo operado de próstata en la clínica de Puigvert, en Barcelona, y tuvo un paro cardíaco en la intervención. Por esas cosas del destino yo no me enteré en ese momento: estaba en Madrid y, porque los horarios del vuelo a Barcelona me demoraba el regreso a la Argentina, donde estábamos en plena campaña electoral, no fui a ver a Puigvert. De haber hablado con él nos hubiésemos enterado qué frágil estaba Perón. López Rega lo supo y comenzó a organizar su avanzada. Se guardó el secreto y empezó su tarea de deterioro a Cámpora. El primer aliado que busca López Rega no fue la derecha, fue la izquierda peronista. Nadie le hizo caso. Me buscó a mí, porque yo estaba situado más a la izquierda, y me comenzó a hablar mal de Cámpora. Volví alarmado de Madrid.
–¿Qué decía López Rega?
–Barbaridades. “Nos quieren dejar afuera”, decía. ¿A quiénes?, me preguntaba yo. López no era nadie, servía el café. Yo no me lo tomaba en serio. Pero López hablaba por Isabel. Me decía: “Los verdaderos leales somos nosotros, usted, la señora que quiere tanto a los Montoneros...”. Y tuvieron algunos contactos con los Montoneros, algunas reuniones. Obviamente no llegaron a nada. Entonces, López buscó a los elementos más marginales del movimiento: un tal Campos, Norma Kennedy. Comienzan a operar sobre el general con las intrigas sobre Cámpora y, en esos momentos, se produjo la desgraciada frase de Rodolfo Galimberti: despuésdel triunfo del 11 de marzo, en una conferencia de prensa llamó a conformar las milicias populares. Galimberti no era montonero pero quería serlo y para congraciarse con ellos se manda lo de las milicias. Entonces, le van al general con este asunto. “¿Qué fue eso de las milicias?”, me preguntó. “Nada, general, no va a trascender”, respondí. “Está trascendiendo mucho”, me cortó. Cuando Perón decía esas cosas... la gente temblaba. Delante del general todo el mundo se hacía chiquito. Era imponente. Era también de una enorme cordialidad, era encantador. Pero imponía. Para los más viejos era tremendo. Lorenzo entraba en éxtasis. Yo no lo escuché hablar nunca frente al general.
–La maniobra anticamporista fue exitosa.
–Sí. Lo deterioró. El general ya estaba con su salud más quebrantada, cosa que no sabíamos, gracias a lo cual comenzó a tener más influencia López Rega. Fue un cambio vertiginoso: en noviembre del ‘72, López no participa de ninguna reunión política, sólo servía el café; a fines de febrero del ‘73 comenzó a opinar; en abril se sentaba en el despacho de Perón y participaba como un dirigente más. Se metía en todo y Perón lo dejaba. Y como corolario de todo esto, los montoneros –además de sugerirle nombres de ministros al propio Perón– empezaron a cantar “Montoneros y Perón conducción, conducción”. Planteaban compartir la conducción con el general: era delirante.
–Ya se preparaba el regreso definitivo de Perón y la tragedia: Ezeiza.
–Sí. Después de la asunción de Cámpora, se armó el comando del “Operativo Retorno”. Formaron una banda con Jorge Osinde, un hombre muy mediocre, una bestia, Norma Kennedy y Brito Lima. Yo sostenía que no debía existir la comisión: el gobierno era peronista y debía ser el Estado quien preparase el regreso. Después, sucedió lo que ya sabemos. Fue una provocación de la ultraderecha pero también fue una estupidez de los montoneros que se dejaron llevar a ese terreno. También muchos sectores sindicales se prestaron a la provocación. Hasta el 25 de mayo habíamos podido mantener un equilibrio interno, pero después el asunto se iba de las manos. Se lo dije al general antes del 20 de junio (del ‘73): el movimiento, con esos grupos sueltos, era incontrolable. “¿Cuáles grupos?”, me preguntó. “Su secretario López Rega, concretamente”, le dije...
–¿Qué respondió Perón?
–Me dijo: “Pero no doctor, son las locuras de siempre de Lopecito, no se preocupe”. Sin ese factor loco, Ezeiza no hubiese sido posible. Ezeiza fue un quiebre del cual no logramos reponernos. Yo logré juntar en mi casa a Lorenzo Miguel con Roberto Perdía (de Montoneros). Logramos parar a Rucci y a la CGT y que Montoneros enfriasen un poco el clima. Pactamos para desplazar a Osinde y a López Rega: conseguimos lo de Osinde y no juntamos la fuerza política para echar a López Rega. Con Cámpora fuera de carrera, el proceso se encaminaba a nombrar a Isabel como vice...
–Después de la masacre Perón le echó la culpa a la izquierda.
–La información que le llegaba era esa.
–¿Todavía cree en la teoría de que Perón estaba aislado por López Rega?
–Por un lado el entorno tenía enorme influencia. Pero además los montoneros lo desafiaban. Me hace acordar la famosa marcha a Olivos: ellos empeoraban las cosas cada vez más, le cuestionaban el liderazgo.
–¿Ustedes no dijeron nada de la designación de Isabel sabiendo que la salud del Perón estaba quebrantada?
–Nosotros no lo sabíamos. Yo me enteré, y fui uno de los primeros, en Navidad de 1973. Lo sabían Isabel y López, y se lo callaron. Cuando el doctor Taiana lo supo ya era tarde. Fue él quien me lo contó.
–En el medio de esto se produjo el asesinato de Rucci.
–Fue la provocación más grande contra el general. Nunca dudó de que habían sido los montoneros y lo vivió así. Fue una etapa donde decía cosas muy fuertes contra Montoneros. Eso produjo la primera fractura de Montoneros con el desprendimiento de la JP Lealtad, de Carlos Maguid. Muchos intentamos recomponer. Yo tenía diálogo permanente con el general yme reunía con gente de la organización. Había gente sensata, pero el liderazgo de la “orga” estaba en manos de un grupo que pensaba que en la Argentina estábamos cerca de la revolución.
–Usted en ese momento era considerado zurdo por la derecha y hombre de la burocracia sindical por la izquierda...
–Era complicado. En esa época salió eso que me cantaban “Abal/ Medina/ la sangre de tu hermano se negocia en la Argentina”. Estando yo presente, nunca me lo cantaron. Sé que se cantó, pero nadie lo hizo delante mío.
–Todos estos hechos desencadenan el 1º de Mayo, cuando Montoneros se va de la Plaza y Perón gritaba a los “estúpidos” e “imberbes”.
–Vi a Perón el 3 de mayo y me dijo que pensaba que se le había ido la mano, que había perdido los estribos. También me dijo que eran insoportables. Se habían metido con su mujer, pero aún en este contexto pensaba que se había extralimitado. Después del 1º de Mayo la derecha creía que había ganado el partido, pero el general lo dio vuelta el 12 de junio con aquello de que “yo no vine a firmar la dependencia...”, un discurso con el que buscó componer. Perón tenía reuniones con algunos montoneros buscando que se separen grupos importantes. Quería recomponer el movimiento, se dio cuenta de que le había crecido una derecha loca y quiso detenerla. Pero ya estaba muy mal de salud.
–Cuando murió Perón, ¿cuál era el escenario político que se plantearon?
–Derrocar a López Rega. Cosa que se logró con la movilización a Plaza de Mayo. Después logramos que Isabel tome licencia y cometimos el error de no ser más firmes para evitar que retome la presidencia. Estábamos muy cerca: las elecciones estaban fijadas para octubre del ‘76.
–Pero el golpe se venía encima.
–Sí. Hicimos lo posible para quitarle sustento político. Los militares sabían que los grupos más importantes de la guerrilla habían sido vencidos. De hecho, eso sólo no era pretexto y entonces usaron el caos económico. Creo que políticamente ese asunto tenía salida y trabajé hasta el 23 de marzo del ‘76 para eso.
–¿Qué actitud tomaron los otros partidos políticos?
–El radicalismo podría haber hecho un esfuerzo mayor. En realidad, Balbín: don Ricardo siempre tuvo cercanía con los militares. Otros sectores, como el de Alfonsín, sí jugaron a fondo para tratar de evitar el golpe. Y estaba esa cosa fantasiosa de que había militares democráticos. El Partido Comunista decía que Videla, Viola eran democráticos. Los radicales decían que Harguindeguy había sido toda su vida radical, lo que era cierto; ¡pero era Harguindeguy! Yo estaba absolutamente seguro de que se venía un golpe genocida porque conocía a algunos de estos militares. Videla era un zoquete, un tipo de quinta, incapaz de articular dos ideas, pero Viola era un criminal nato, un cínico, un mal bicho. Estaban obsesionados con parar al comunismo en la Argentina. No se podía discutir. Ellos concedían que la guerrilla estaba desarticulada operativamente, pero que “estaban ganando la batalla de las ideas”. Estaban convencidos de la necesidad de una cruzada. Eran una banda de criminales locos.
–Luego del golpe pidió asilo en la embajada de México. También Cámpora.
–Yo tenía 31 años recién cumplidos. Ahí me quedé hasta el ‘82, seis años asilado en la embajada. Cámpora salió antes en 1979 cuando ya estaba muy mal de salud. En febrero comenzó a sentirse muy mal, no conseguíamos médicos, hasta que un amigo de la familia logró ingresar, le hizo los estudios y ya estaba grave. De ahí hasta que salió pasaron seis meses. Los militares enviaron, cada fuerza, a sus médicos y lo dejaron salir sólo cuando comprobaron que el cáncer estaba lo suficientemente avanzado para que muriese al poco tiempo. Y así ocurrió. Eran de una crueldad increíble. Si se hubiese tratado a tiempo habría tenido una sobrevida mucho mayor.
–Mirando la historia restrospectivamente, ¿se podría haber evitado algo de todo aquello? ¿La violencia, el golpe?
–No, el golpe no. Ellos querían darlo, con cualquier excusa. ¿Qué podría haber cambiado el curso de la historia? Sin dudas, que Perón no sehubiera muerto. ¿Qué otra cosa? Los dirigentes tendríamos que haber sido más enérgicos en buscar una salida del tema Isabel. Si hubiésemos podido poner a un presidente más racional, tal vez hubiéramos postergado el golpe. Y retrotrayéndonos más, tendríamos que haber sido más enérgicos en el uso del poder cuando fuimos gobierno con Cámpora: de haber evitado Ezeiza muchas de las cosas que pasaron después no hubiesen ocurrido.